La discriminación lingüística de la Dis-capacidad

Antes éramos tullidos, luego pasamos a minusválidos, incapacitados o disminuidos y ahora somos discapacitados o incluso “abortables”. Aunque parezca mentira estamos en el siglo XXI pero en un país tan retrograda como el nuestro que hablamos como pensamos. Por eso hay discapacitados, minusválidos y enfermos en vez de “personas con Discapacidad”.
En España, el maltratado sector de la Discapacidad está infravalorado. Así lo demuestra la sociedad que nos rodea con sus hechos y el vocabulario empleado diariamente para dirigirse a este sector. Alrededor de cuatro millones de españoles tienen alguna discapacidad, el 10% de la población, se someten a algún tipo de discriminaciones verbales, no verbales y escritas.
Yo soy una persona con “discapacidad visible” llamada parálisis cerebral desde que la primera mano, la de la matrona, me tocó. Es decir, se podría pensar que mi discapacidad viene “de serie´” como los coches recién sacados del concesionario. Me molesta oír y leer esas palabras que puedan provocar desprecio, disgregación, insulto, humillación, falta de respeto a las personas, etc que desgraciadamente las tengo que aguantar día a día. Cuando leo en los periódicos titulares como “Piden 9 años de cárcel para Manel Comas por un presunto abuso a dos disminuidas”, “Una discapacitada, expulsada del pleno del parlamento valenciano” o “Un deportista discapacitado arrolla a la campeona olímpica Gelana en el maratón de Londres” se me hierve todo mi espástico cuerpo, y me dan ganas de atropellar con mi silla de ruedas eléctrica a alguno de estos periodistas para dejarlos “discapacitados y disminuidos”. También en las televisiones y radios tienen la mala costumbre de apodar a todas las personas que utilizan silla de ruedas “paralíticos” cuando pueden ser personas con paraplejias o con tetraplejias o con algún otro tipo de discapacidad que no tenga nada que ver con la parálisis cerebral.
Para mi la palabra discapacitada está mal usada porque creo que todas las personas tenemos alguna discapacidad, lo que pasa es que algunos somos tan sinceros que no la escondemos. Otra palabra incorrecta es disminuido, participio del verbo disminuir y sinónimo de menguar o hacerse pequeño, ya que a medida que una persona envejece va menguando su estatura. Por lo tanto todos somos disminuidos. Lo correcto sería decir o escribir “persona con discapacidad” o “personas con capacidades diferentes” ya que ante todo somos personas. Es como decir a una persona que utilice gafas “gafudo” un insulto en toda regla. Por otro lado, a lo que el titular del “deportista discapacitado” se refiere, el adjetivo utilizado y el sustantivo se contradicen por sí mismos. Toda persona que practique algún deporte está “capacitada” para practicarlo. A parte la diferencia del trato que le da la prensa extranjera es abismal. Mientras que en la prensa española se le da mayor importancia a la campeona olímpica pareciendo que la culpa del accidente sea del “deportista discapacitado”, cuando la culpable es la campeona olímpica se cruza de repente para coger una botella de agua en la zona de avituallamiento, en la prensa extranjera le da más importancia a la frustración del “atleta en silla de ruedas” al ver como se cruzaba la campeona maratoniana con este titular, “El corredor en silla de ruedas Josh Cassidy echando humo después de la colisión con la campeona olímpica Tiki Gelana.”
El cambio está en la mano de todas aquellas personas que usen el tintero y la lengua para tratar bien a todos los sectores de la sociedad. Periodistas, políticos, magistrados, etc aprender a tratar a todas las personas por igual, porque una de dos “o todos somos discapacitados o todos tenemos una capacidad diferente.”

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