Las irresponsabilidades de las Federaciones Deportivas Desintegradoras

Como consecuencia del desarrollo de cada una de las modalidades deportivas existentes, surgieron las federaciones deportivas. Cada deporte se desenvuelve en función de muchas circunstancias que originan la necesidad de una organización y estructura asentada en el ámbito territorial, donde se practique la modalidad deportiva en cuestión.
En el deporte español con adjetivos calificativos como “adaptado, paralímpico o específico” es distinto. Las federaciones deportivas son de “tipos de discapacidad” en vez de deportes que se desarrollan dependiendo de diversas condiciones que necesitan un organigrama. Esto conlleva muchas contras y pocos pros. Una de las muchas contras es cuando una Federación Deportiva Desintegradora tiene a un director técnico deportivo que desconoce algunos de los deportes que forman parte de su propia federación, dejándolos a la deriva y sin hilo conductor que pueda dirigir el timón por el buen camino. Esta situación se agrava cuando además, entrenadores de estos deportes desconocidos proponen cosas con el ánimo de ayudar, y el Director Técnico no se presta a ayudar a que salga a flote estos “deportes sin apoyos” rechazando todas las propuestas recibidas. O cuando el mismo Director Técnico pone de “irresponsable y desorganizador” de una competición de uno de estos “deportes desconocidos” a un técnico de otro deporte que no tiene nada que ver con este, lo que hace de esta competición unas absolutas jornadas de convivencia donde todo vale.
La Boccia es el “deporte estrella” que temporada a temporada, jornada a jornada y partido a partido sufren estas inclemencias organizativas deportivas de una pésima calidad que alejan a este deporte de algo muy diferente de lo que debería ser. Mientras tanto clubes desunidos, muchos técnicos y deportistas conformistas y árbitros encantados hacen que las Federaciones Deportivas Desintegradoras se acomoden demasiado, preocupándose de otros deportes más comerciales musicalmente hablando. Como si el Baloncesto en silla de ruedas o la Natación fuesen el POP español y la Boccia o el Slalom el Rock alternativo de este país perdido y sin rumbo. Sin embargo hasta hace poco España fue una gran potencia mundial en la Boccia internacional. Pero sin el apoyo de las federaciones, este deporte se ha visto en una situación precaria en pocos años. Está situación tiene un límite y este se está agotando. ¿Esto es lo que quieren estas Federaciones Deportivas Desintegradoras? Hace unas semanas, al regreso del Campeonato de España de Boccia, el seleccionador nacional Miguel Ángel López lamentó que este deporte no tenga un mayor respaldo con estas declaraciones en un periódico deportivo valenciano: “Hasta ahora España ha sido una gran potencia en este deporte pero nuestros jugadores van envejeciendo y no hay relevo generacional porque sencillamente no hay un trabajo de base. Los clubes lo tenemos muy difícil para subsistir y seguir adelante”.
Con este panorama tan negro habría que poner medios inmediatos si queremos que deportes como la Boccia nos siga ilusionando a todos los que estaban, estén y estarán en este apasionante mundo deportivo. Toda federación deportiva, con o sin apellidos, debe ofertar unos servicios de calidad a todo tipo de deporte. Las Federaciones Deportivas Desintegradoras hay que conseguir integrarlas de verdad para que todo deportista con o sin apellidos y con o sin medallas tengan los mismos derechos.

José Vaquerizo

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