Un Dios, un sueño

Las creencias de cada uno son libres sentimientos y pensamientos que se van confeccionando al paso de los años de cada persona. Este conjunto de ideologías y pasiones que cada uno genera en su mente hacen que libremente nos encasillemos en una de las muchas religiones veneradas por libros de lectura canónigos, como la Biblia o el Corán, que cuentan lo que supuestamente sucedió en nuestros antepasados e imponen costumbres para ser practicadas por sus seguidores libremente, según su creencia.

La religión es sólo una manera de sacarles el derecho a los ignorantes, sólo existe un Dios, y este no se enriquece como los curas locuaces que implantan la figura de un “Todopoderoso” algo abstracto. Las diferentes religiones distorsionan la imagen de un Dios que debería de ser único en el universo.

La Biblia, como el Corán o como El Quijote son libros basados en hechos que cada lector considere si son reales o irreales, donde hay Lazaros que andan o molinos de viento que hablan y luchan. Vírgenes que se duda de su virginidad, apariciones después de una tortura. Lo único verdadero de la Biblia a mi parecer es María Magdalena.

Si el “Todopoderoso” siguiese haciendo andar a Lazaros o multiplicar panes y peces ni hubiera hambre en el mundo ni personas con discapacidad aparente en el mundo ni curanderos que hacen negocio a costa de Dios. Estamos enfermos y cansados del engañoso juego que predican los todopoderosos curas y demás predicadores que pueden engañar algunas personas pero no puedes engañar a toda la gente todo el tiempo. Dios todopoderoso es un hombre viviente. Si esperas que el “Todopoderoso” te cure una enfermedad, una discapacidad o te de comer esperar sentados como yo, llevo casi 36 años sentado en mi silla de ruedas y no hay ni Dios que me ponga andar.

Con una sola religión en el mundo sobraba y con un Dios también. Todo lo demás son cuentos, telenovelas e historias que lo único que hacen es poner más fronteras de las ya impuestas en el mundo. Religión, política y dinero hacen clasificar a la Humanidad en ricos y pobres, derechistas e izquierdistas o católicos y protestantes. Todas estas etiquetas que nos implantamos cada uno fabrican todos los cánceres malignos que siempre suelen desembocar en la metástasis social llamada Guerra.

Que cada cual elija su credibilidad, en libertad.

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Un país de “pinchadiscas” y “tocaruedas”

La España en  blanco y negro, la España retrograda, la España reprimida, todas estas Españas que dicen que están pasadas de moda están más presentes que nunca. Este país donde todavía las “putas”, “maricones” e “incapacitados o tullidos siguen siendo eso y no “prostitutas”, “gays” y “personas con diversidad funcional” con los misamos derechos humanos que el resto de los mortales.

En la supuesta “España moderna” siguen ampliándose sucesos discriminatorios que hacen que este país, el español, tomen tintes no muy de color de rosa que invitan a pensar en adjetivos calificativos como retrograda, discriminatorio o pudoroso. Estos adjetivos que son  propios de un país en plena Dictadura.

El pasado sábado, ultimo del veraniego mes de julio del 2014 (siglo XXI), en un pub de Almuñecar (Granada) un grupo de jóvenes con parálisis fueron desalojados porque el “pinchadisca” Emilio González se negaba a comenzar el espectáculo musical hasta que la pandilla de amigos “sobre ruedas” no saliesen del local. Un hecho que la “justicia discapacitada” de este país debería tomar cartas en el asunto para que estos actos y muchos más no sucediesen jamás. Al “pinchadiscas” deberían  mutilarle la mano que utiliza para ofrecer su espectáculo “antisocial” y al jefe del pub deberían pegarle un golpe en la parte del aparato locomotor con el fin de solidarizarse físicamente a ver si así se le abre esa mente tan perturbada que conserva.

En un país tan “discapacitado” como este, donde empezamos a pensar que si sumamos los porcentajes de personas con diversidades funcionales aparentes y no aparentes  suman el 100%  de la población, “los únicos discapacitados son los que carecen de la humanidad suficiente para que existan diferencias entre todas las personas”.